Desigualdad: entre deseos y datos

¿Cómo percibimos la desigualdad? ¿Qué tan desiguales son nuestros deseos? ¿Y qué ocurre cuando nuestras aspiraciones se encuentran con las consecuencias materiales y ambientales que implican?

Con este dispositivo llevamos preguntas sobre desigualdad al espacio público para explorar no solo qué saben las personas sobre la concentración de la riqueza, sino cómo se posicionan frente a ella desde el deseo, la percepción y la imaginación.

Las y los participantes tomaban una tarjeta y respondían una pregunta aparentemente aislada: ¿En una escala de 1 a 100 qué tan insostenible ambientalmente sería pertenecer al 10% más rico del mundo?

La tarjeta estaba compuesta por una cuadrícula de 100 unidades. Cada punto representaba una decisión. Al desprender los cuadrados que correspondían a su respuesta, aparecía la pregunta del reverso: ¿De 1 a 100 qué tanto te gustaría pertenecer al 10% más rico?

Lo que parecía un segundo ejercicio independiente revelaba la lógica del dispositivo: ambas respuestas compartían los mismos 100 puntos. Un color representaba el deseo y otro la percepción de insostenibilidad. No eran preguntas separadas, sino dos dimensiones de una misma decisión. Cada punto usado para expresar aspiración modificaba simultáneamente la manera de representar su impacto ambiental. Así, el dispositivo convertía una opinión abstracta en una relación material visible: el deseo y la sostenibilidad competían por el mismo espacio.

Algo similar ocurría con otra pregunta:
Si tuvieras 100 viajes en aviones privados al año, ¿cuántos usarías?

Después de responder, las y los participantes descubrían el dato del reverso: en un año, dos aviones privados del fundador de Amazon liberaron tanto dióxido de carbono como un trabajador de la misma empresa en 207 años, según Oxfam. La respuesta individual quedaba inmediatamente situada dentro de una escala real de desigualdad climática.

Cada elección tenía una consecuencia visual. Los fragmentos desprendidos se convertían en unidades para construir, colectivamente, una visualización de datos en el espacio público. Las respuestas individuales dejaban de ser opiniones aisladas para formar patrones compartidos.

Los primeros resultados muestran tensiones reveladoras. Si las personas tuvieran 100 viajes privados al año, usarían en promedio el 96% de ellos. Al mismo tiempo, el 98% manifestó no percibir una relación directa entre viajar en avión y el cambio climático. La sostenibilidad de nuestros sueños aparece así cuestionada por los propios datos producidos.

Según Oxfam, el 10% más rico concentra el 77% de la riqueza en América Latina y el Caribe, mientras el 50% más pobre posee solo el 1%. Pero el dispositivo propone ir más allá de repetir cifras: ¿qué ocurre cuando descubrimos que nuestros deseos pueden ser tan desiguales como la desigualdad misma?

Para abordar la desigualdad no basta con conocer los datos. Es necesario confrontar cómo imaginamos la vida que queremos vivir y qué impactos implica sostenerla.

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